No abrí la trampilla de inmediato.

  Me quedé mirando a Mateo con la cadena todavía puesta, sintiendo que el golpe..

Tomé aquel pasaporte falso con la mano helada y sentí que el mundo se me apagaba por dentro.

  No lloré. Había llorado demasiado por Javier desde niño: cuando le dio sarampión, cuando..

Contesté la llamada con los dedos helados.

  —Elena, no abras otra vez esa puerta —dijo una voz ronca, quebrada por los..

No respondí de inmediato.

  Miré a Javier, luego a Sofía, y finalmente al hombre de la cicatriz que..

Dormí poco esa noche.

  En realidad, no sé si a eso se le puede llamar dormir. Cerraba los..