Mateo no contestó enseguida.

  Se quedó viendo la USB como si también le tuviera miedo. Afuera, la tortillería..

No fui a la notaría.

  Tampoco fui a gritarle a Miguel, aunque ganas no me faltaban. Tenía una cesárea..

Metí la llave en la chapa.

  Ernesto dio un paso hacia mí, pero esta vez no me hice chiquita. Durante..

La pluma tembló entre mis dedos, pero no la solté.

  La voz de Arturo siguió saliendo de la computadora, fría, burlona, tan segura como..

La licenciada levantó la vista cuando escuchó mi voz.

  No fue una voz fuerte. Fue peor. Fue una voz seca, de esas que..

El notario levantó la vista de sus lentes y dijo mi nombre como si ya lo hubiera leído demasiadas veces.

  —Señora Claudia Méndez, pase también. Patricia soltó una risita seca. —¿Ella? Ella no es..

Abrí la puerta con las piernas temblando, pero no bajé la mirada

. —Oficial, mi sobrina no está secuestrada —dije, y mi voz salió más firme de..

La puerta del consultorio se abrió como si fuera la boca de un animal.

  El doctor era joven, de bata impecable y reloj caro. Me sonrió sin verme..

Abrí el video.

  No pensé en Andrés, ni en Maribel, ni en la gente que se había..