Pues qué bueno que dices eso, mamá… porque antes de irnos, Juan y yo también tenemos algo que decirte sobre la casa, y es que tú firmaste…
—Pues qué bueno que dices eso, mamá… porque antes de irnos, Juan y yo también..
Nadie contestó. Fui hasta el patio. Y ahí la vi.
Y ahí la vi. Maribel estaba en el patio, con una pala en la mano...
Su sonrisa se le cayó. —¿Desde cuándo estás ahí?
—Desde lo suficiente —respondí. Esteban se quedó con el teléfono pegado a la oreja. Del..
Fui hasta el patio. Y ahí la vi.
Y ahí la vi. Maribel estaba en el patio, con una pala en la mano...
Y ahí la vi.
Y ahí la vi. Maribel estaba en el patio, con una pala en la mano...
Y haciéndome una sola pregunta. —¿Por qué, mamá?
Y cada vez que despertaba, yo me decía lo mismo: —Hicimos lo correcto. Pero mi..
En cuanto abrió, se metió la voz de mi suegra por toda la casa. —¡Raúl! ¿Dónde está la carne? ¡Apúrate! ¡Hasta bolsas trajimos!
Detrás de ella venía Yadira, mi cuñada, cargando tres bolsas del súper dobladas bajo el..
Porque ayer encontré una nota de mi hija. Y decía que si algún día alguien extraño cuidaba sus plantas, esa persona tenía que saber la verdad sobre…
—…mi muerte. La palabra se quedó en el aire. Mi muerte. No “mi accidente”. No..
¿Desde cuándo estás ahí?
—Desde “mientras me sirva”. Esteban se quedó inmóvil. El teléfono seguía pegado a su oreja...
Y entonces, afuera, volvió a rugir la camioneta
La camioneta frenó frente a la casa. Mateo se quedó paralizado junto a la puerta..
